El progreso amenaza el patrimonio cultural de Freirina

En la siguiente columna, nuestra colaboradora Alicia Tapia nos manifiesta sus principales preocupaciones sobre la afectación de sitios patrimoniales en Freirina y Huasco en el desarrollo de algunos proyectos productivos. Desde el paisaje cultural hasta vestigios arqueológicos de valor incalculable. ¿Qué tanto podemos cuidar el patrimonio de Atacama? Te invitamos a conocer su punto de vista y reflexionar. 

Por Alicia Tapia Pizarro 

Al adentrarnos en la ciudad de Freirina, por la carretera C-46, desde la capital provincial, Vallenar, somos guiados por una estructura de piedra “bolones” que conforma una extensa pirca de varios kilómetros. Gran parte de esta construcción separa la carretera y protege las diversas parcelas de olivos y de pastaje de ganado.  Pasando por Bodeguillas, Tatara, Hacienda Atacama y Nicolasa hasta llegar al área urbana, que suponemos, anteriormente también estaba guiada por esta pirca, hasta llegar por el lado oeste a la localidad de Huasco Bajo y cuya extensión es tremendamente significativa ya que esta estructura es un entramado de piedras que atraviesa gran parte de esta ruta desde Vallenar a Huasco, actualmente muy dañada por la intervención humana y la escasa restauración que en ella se hace.

La empresa Agrosuper y su instalación en la ciudad de Freirina, además de ocasionar el daño medioambiental, conocido por todo el país, que finalmente se tradujo en el cierre de la planta, ha modificado completamente el paisaje cultural en el cual nosotros como habitantes nos habíamos desarrollado y entendíamos como un territorio común, aquellos espacios que hoy están cercados, avasallados y modificados por la brusca intervención en la ocupación de al menos un 10% de territorio en el cual, gran parte de nuestro patrimonio y vestigios arqueológicos tremendamente importantes se han convertido en propiedad privada,  sin dejar de mencionar la movilidad habitacional que han sufrido varios vecinos los que han debido trasladarse a otros sectores provocando un doloroso desarraigo de quienes formaron una vida en las aguadas y llanos, hoy propiedad de esta mega industria.

Los proyectos posteriores, relacionados a las modernas “energías renovables” instalados en sitios de interés patrimonial como El Zarco y otras cercanas al importante nicho ecológico de Caleta Chañaral de Aceituno y otros lugares de propiedad de privados o latifundistas están siendo amenazados por la instalación de parques eólicos y la posterior disposición de torres de alta tensión desde la costa, pasando por todo el territorio considerado como estancias, tierras ocupadas por nuestros ancestros para el pastoreo de animales con el desarrollo de la trashumancia, sitios de gran importancia, por encontrarse ahí, vestigios arqueológicos como arte rupestre, enterratorios y asentamientos humanos prehispánicos, demolidos por maquinaria para la instalación de las torres que ocupan cerca de un kilómetro cuadrado para cada una de ellas,  además de los caminos hechos con maquinaria para su fundación.

Pronto se instalará la planta minera Cobaltera a los pies de una quebrada cuyas laderas proveen valiosos indicios de la ocupación prehispánica: morteros, material lítico, restos cerámicos, vestigios de antiguos asentamientos, arte rupestre como petroglifos y pictografías en color rojo.  Este mismo escenario cultural sucede en gran parte de la Provincia del Huasco.

En esta disyuntiva permanente en los tiempos modernos en que se superpone el pseudo “progreso” de los territorios por sobre la conformación histórica y de apego que las comunidades poseen con sus espacios geográficos, siempre, nuestro patrimonio recibe el peor trato.  Una de las casusas por la que suceden episodios tan lamentables como la pérdida de patrimonio invaluable para la reconstrucción de nuestra historia o prehistoria es la falta de proyectos de investigación, nula difusión sobre la protección de nuestro patrimonio, desconocimiento, falta de una base arqueológica y protección legal sobre sitios de este tipo.

Es vital generar una discusión con las bases sociales locales y las instituciones públicas para proyectar un resguardo real sobre el importante patrimonio cultural que posee la ciudad de Freirina y toda la Provincia del Huasco, principalmente las edificaciones con rasgos prehispánicos que en toda la extensión del territorio se encuentran,  pues si sabemos en qué propiedad o proyecto de explotación se encuentran,  podemos quizás,  alzar un grito de alerta e indicar su existencia.   Lamentablemente,  para algunas de estas estructuras es demasiado tarde, pues el paso del hombre borró todo indicio de ellas y las que existen están fuertemente amenazadas por la vorágine del tiempo, instalaciones de industrias o empresas de mayor tamaño; la brusca extracción de los minerales en yacimientos  cercanos a estos y por los nuevos proyectos de gran invasión territorial.

Sucede que estremece la ciega mirada de quienes proponen un desarrollo económico a costa de la pérdida de valioso patrimonio que nos habla de nuestros propios abuelos, incansables caminantes de este territorio, que al desvincularnos de él, dejamos de valorar.

.